mi amada maga vuela entre los rayos al anochecer. va pintando mis colores en el cielo negro. cruza las calles con un cigarro entre sus pequeños dedos de bruja. suspira con sus labios rojos y su pelo largo como un río de rulos melancólicos. entra en la última puerta, del último piso para atarme con navajas al suelo. besa mis labios queriendo comérselos, como una loba hambrienta muerde mi cara y mi cuello, como una loca ríe a mi lado. y luego se duerme en mis brazos, mostrando su lado claro, su sonrisa de niña, y su cuerpo blanquinegro de la noche sin estrellas.
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